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HISTORIA DE MIKOTO

Mikoto es nipona pero quiere ser flamenca. Mikoto es una fuerza sobrehumana de la naturaleza. En Tokio todo el mundo conoce a Mikoto. Mikoto pasa horas en el pasillo de los lácteos. Hará todo por ser flamenca, flamenca de ley.

La Historia de Mikoto comienza a la edad de dos años, cuando asesinó a su prima Akane para robarle sus zaparos de baile, zapatos de baile flamenco. Mikoto consiguió enemistarse con todos los profesores de su colegio, ¿qué haría esta enana del demonio para conseguir la expulsión de dieciséis colegios en cinco años?. Dieciséis colegios. Cinco años. El problema de esta maldita nipona ha sido siempre el mismo: una fuerte e inexplicable fascinación por el flamenco. Esta pieza corta es la conquista personal de la comedia desde las construcciones espacio-temporales del teatro contemporáneo, si es que el teatro actual puede no ser contemporáneo. Desde la trampa de un humor soez y surrealista en ocasiones, se construye un discurso absolutamente descarnado y cruel: la falta de escrúpulos ante la consecución de los objetivos personales. El personaje de Mikoto constituye un paradigma clown altamente nocivo y a la vez reconocible por todos. La historia se fundamenta escénicamente en el enfrentamiento directo de culturas a través de los otros dos personajes de la narración: Paca, profesora de flamenco de Jerez de la Frontera y El Cowboy, una especie de narrador-actor salido de cualquier casino de las Vegas o de una concentración country de un estado norteamericano cualquiera. Historia de Mikoto supone una vuelta a la historia, a la fábula y a los personajes, característica que comparte con la obra Yo antes era mujer, en un intento de deconstruir e investigar la narración clásica de la historia. El narrador representa el pasado, punto de partida en una historia que es una recreación para el espectador de lo que ya pasó. Como referencias directas durante el proceso creativo: el cine de Tarantino o de los hermanos Cohen, así como su versión oriental representada por cineastas como el coreano Park Chan Wook.

Intérpretes: Elena de Cara, María del Mar Suárez y Alberto Cortés
Texto: Alberto Cortés; con las colaboraciones de María del Mar Suárez y Raquel Barcala
Fotografía y video: Migue Tomé
Creación, dramaturgia y dirección: Alberto Cortés

©Migue Tomé